martes, 8 de julio de 2008

LA MAQUINA BOBA

LA MAQUINA BOBA



-Me enferma. No puede entender que me choca su "gorda, gordita, gordis". Yo tengo un nombre y no soporto los apoditos, menos como esos. Para qué me parto el alma todos los días en los aeróbics entonces. Para tener una figura esbelta y que el papanatas de mi marido en cualquier reunión delante de la gente me cuelgue lo de "mi gorda", el baboso. Claro, como su papá le dice así a mi suegra, él y sus hermanos, muy machotes mexicanos, ahí van con sus vulgaridades para sobajarla a una. Como eso de que estoy sentada platicando y viene el salvaje y te pasa el brazo, pero no para acariciarte sino como para hacerte un candado, hazme el favor.

-Pues tú tienes mucha razón mano. Lo bueno es que estás abusado y no te dejas, porque con las viejas nomás se dan cuenta de que pescaron menso y no te las quitas de encima. Pero en tu caso da gusto ver como la manejas. Tu mujer es incapaz de llevarte la contraria delante de nosotros y respeta a tus papás y a los cuates. Pero de todos modos no están bien algunas actitudes en las que te descuidas de plano y que debes cuidar antes que se pasen de la raya. Por ejemplo, el otro día que fuimos a cenar a tu casa, te pusiste a servir la mesa y el mantelito en la copa y no sé qué más. Y ya sentados, que el niño salió a pedir un vaso de agua y tu te paraste a dárselo. Cuidado amigo, eso es peligroso, de ahí a que te cuelguen un mandil, qué diferencia.

-Mi pobre hijo, la fiera que se echó encima. Yo por mi nieto voy a su casa nada más, porque por ver como se comporta esa malagradecida ni pisaría por ahí. Si pena me da llegar y ver todo de cabeza, la conchuda no sabe ni lavar un plato. La semana que no va su lavandera es incapaz de despintarse las uñas metiéndole mano a una camisa, vaya ni a sus calzones siquiera. Enseguida a despilfarrar el dinero en tintorerías y esas modernidades que inventaron para que cualquier desobligada saque su responsabilidad.

-Pues mujer, ya deberías leerle la cartilla a tu suegra, porque si no, luego te destruyen el matrimonio, dímelo a mí que hasta con mis hijos se quedó la arpía. Pero tú, los puntos sobre las íes. No por un mugre juguetito -que luego los niños ni caso le hacen, pero tú tienes que cuidar como de oro- vas a someterte a los caprichos de la mamá del nene. De plano dile que en tu casa se come lo que cocinan tú o tu muchacha y que a tu familia no le venga con grasas y colesteroles. Después ya se te adueña de la casa y acabas siendo su ama de llaves, no, cuidado. Como el día que llegó y nos encontró tomando el cafecito, la cara que te puso, peor que si fueras del servicio. Te puso la carota porque no le tendiste una alfombra roja y al pastelito de mantequilla que llevaba ni lo pelaste. Esas "cortesías" son mañitas hipócritas para comprarte y luego a ver como te la quitas de encima.

-Pues no creas, la jugada es como en la política. Vas concediendo un poco y luego tienes derecho a darte tus escapadas. Cuando te quieren recriminar pones por delante lo que te sacrificas, que tienes que desestresarte, todo el rollo, ya sabes. No es que sea un paraíso pero así no se te pone tan pesada la gorda. Y si de plano se te calienta mucho, pues mejor, te haces el ofendido y te tomas una o dos semanitas de vacaciones. Cuando regresas te reciben como a la selección cuando gana afuera.


"Pero al principio no había trampas ni arreglos. La base era la búsqueda sincera de nuestra medida de plenitud compartida. El éxito era la gloria del otro y por una sonrisa se cancelaban las exclusas del mundo y se festejaba al cielo. La opción de nuestra compañía justificaba la eternidad y en cada abrazo se nos destilaba el miedo urgente de la separación. Nunca tuvimos más claro el aliento y absorto el sueño, jamás la fragancia fue menos el aire y más tu presencia..."


-Y mira que yo pongo de mi parte. No vayas a creer que soy de esas suegras de las novelas. Mi hija nunca se queja ni me cuenta sus penas porque debe tener alma de mártir, pero sólo ciega dejaría de notar que cada jueves y domingo ese depravado se larga quién sabe a dónde y con quién. Qué cambio dió, el lángara, cuando venía por la muchacha, muy querendón, que si mamita suegra, que si el regalito, que si vamos a misa, luego al cine, a cenar, a todos lados. Ahora, que esperanzas, ni en navidad me quiere venir a visitar, aunque sea un ratito antes de ir a quedarse con la alcahueta de su mamá. Cómo no me di cuenta antes, yo que soy tan fijada, de su carita de mustio. Pero ya le dije a la niña que no se preocupe, que ésta es su casa y cuando quiera dejar a ese monstruo, aquí será bien recibida con su varoncito.


"Porque el nuestro era un proyecto de un mundo sin credenciales, sin requisitos ni aduanas. Lleno de un goce esbozado en la mutua ambición de poseernos y entregarnos, de revertir desde el ingenio de la carne todos los principios y los fines. Apostamos a determinar un destino no guiado por signos o metáforas, sino por la realidad de nuestro diario amor, firme y fuerte, como nosotros, como nosotros, único e irrenunciable..."


-Y a final de cuentas yo para eso estudié un carrera y tengo una familia que me respalde, carajo. Si creé que me va a ver la cara se va a sentar.

-Y a final de cuentas, viejas sobran. Si sigue jodiendo me largo y a ver a que santo se atiene.



"Y a final de cuentas dejamos de vernos como una sola imagen perpetúa, como un sólo tiempo, un sólo espacio; dejamos el entorno de nuestra necesidad fundamental trastocado, como un dios caído..."


-Claro que debes pensarlo hija, date cuenta que el niño va a necesitar siempre de su padre y no es lo mismo que lo vea cada tanto. Por otro lado, vas a ser una divorciada y quieras que no todos te van a ver distinto. Si te quieres dar tu lugar, te vas a tener que encerrar en la casa y a ver si conseguimos la dispensa para que puedas comulgar. Yo te diría que lo pensaras mejor.

-Claro que debes pensarlo hijo. Date cuenta que el niño te va a perder el respeto. Esa mujer lo va a poner en contra tuya y nuestra. Te va a chantajear siempre con eso y de todos modos los vas a mantener. Como quiera que sea ya es mala conocida y a saber que te espera con otra que te salga peor. Yo te diría que lo pensaras mejor.



"Claro que podríamos dejar de lado todo lo que excluyera el éxtasis precario que se quedó en el remoto pasado de nuestra fundación. Después de todo somos lo que quedamos de alguna lágrima y el fulgor rebotando por las aceras de nuestra esperanza. Somos el rescoldo vivo de miles de caricias que nadie más supo darnos y, fuera de los demás, de los ritos y de los absurdos juegos de esta maquinaria boba, somos tú y yo que podríamos tratar de amarnos mejor."

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