HEBDOMADARIO
Campañas las de mi tiempo hijito...
El abuelo entorna los ojos para ajustar el
diafragma de su memoria.
La primera que me acuerdo, en mi pueblo, fue
cuando sólo habían tres coches de alquiler; el mío, el de tu tío Carlos y el
del Guanaco...
El Guanaco era tu peluquero papá.
¿El peluquero? Bueno, algo así, al rato me
acuerdo bien. Y se preparaba la llegada del candidato desde tres días
antes. Se alistaban los restoranes, el
cura, el alcalde y el maestro, las fuerzas vivas como les decían. Claro,
nosotros los transportistas, con las charchinas en su punto y de relux. Se
organizaba la feria, el palenque, la corrida y, si había tiempo, peleas de
box...
"Kid Barato se trepaba los calzones con
las manos enguantadas. Torpemente embadurnado de vaselina, sobre los moretones
que comenzaban a hincharse, apenas veía y poco podía hacer para parar los
cansados golpes de su rival que, diez años y veinte kilos mayor, perdía la
ventaja de su potencia, disminuida por la edad y el peso. Pero Kid Barato no
iba a tener tiempo de revertir las condiciones del pleito. Detrás de un débil
pero bien colocado gancho, a lo que le quedaba de hígado, se fue de bruces
contra la orinada lona del cuadrángulo encordado en el que se metió..."
...porque me empujó el condenado turco Ardif
que desde esa época ya sacaba dinero hasta de las piedras.
La pelea no fue contra el turco, viejo, el
turco te pegó en un baile.
Bueno, si yo te lo conté, cómo lo vas a
saber tu mejor, a ver. Pero lo que te estaba diciendo era de la campaña de don
Fidencio Mukul, que se hizo célebre porque fue el primer indio de la Revolución
que iba a llegar a Diputado. Indio y requeteindio, de los que cuando decían
má...
Y a poco no todos eran indios en el pueblo.
¿Qué te
pasa? ¿Cómo vas a comparar a nuestra familia? Tu bisabuelo fue hacendado ¿No
has visto las fotos? Sólo porque se murió de repente y mi mamá estaba muy joven
y sus hijos éramos unos niños, no hubo quién nos representara y todo se le
quedó a la primera camada del viejo...
Que ni les dió el
apellido, dormita la abuela.
Pero nos heredó la
clase, defiende abochornada la tía Alicia, violando su inmutabilidad por
primera vez en la semana.
Y mientras vivió, fuimos los niños ricos del pueblo, invitados
de honor a todas las fiestas, sobre todo la de la Guadalupana, que era la
patrona...
"El emblema mal pintado y peor dibujado
-con una clara y extraña tendencia a la izquierda- encabezaba la procesión. Los
monótonos cantos terminaban en el centro de la casa grande, donde la señora de
la hacienda había terminado de preparar los festejos. Lucidos mestizos, de
punta en blanco y con las alpargatas nuevas. Las
mujeres, con el terno multicolor de hilo contado y los rosarios de coral o
filigrana. Todos eran esperados en las largas mesas colmadas de comidas
típicas, tragos baratos y dulces de la región. Para la diversión general se había trasladado el
tronco con cebo que retaba la agilidad de los jóvenes y el mínimo coso portátil
esperaba a los espontáneos para la charlotada. La misma banda de artistas
improvisados, que festejaba los revolcones de la parodia taurina con una poco
reconocible Macarena, se instalaría después en endebles templetes para amenizar
la velada nocturna con los ritmos más populares del momento. Si las tarimas - o
los músicos, de tomados- no se venían abajo antes, el cuadro tradicional vería
su fin con las primeras luces de la amanecida, cuando los más crudos terminaban
de retirarse a sus pobres viviendas, después de festejar a la Virgen."
...Y
que alguien me niegue que en esa época no se comía y bebía como debe ser y se
sabía festejar.
La abuela dice que eran puras borracheras.
¿Y como se iba uno a divertir? Pero no me
sigas distrayendo que se me olvida el cuento. Te decía que entonces ni se
hablaba de oposición. Todo era el Partido, lo que naturalmente era mejor porque
a esa pobre gente que está acostumbrada a que le manden, qué le vas a ir a
decir de democracias y de sufragios y de no se cuantos inventos de ahora.
Entonces nos decían: Ya se decidió que fulanito va a ser el diputado, y se
acabó. Ni se gastaba dinero de más en a ver quién va a ser ni tenían que llegar
tantos tipos que después ni los vuelves a ver y sólo están buscando su tajada
para callarse.
Pero tu me dijiste que Fidencio Mukul tuvo
que imponerse a los que no lo querían.
Ah, en el mismo Partido. Entonces el más
abusado ganaba la candidatura y no había opositor porque por los muertos no se
vota.
"Usando como tribuna la cama del
carrito de mulas conque recorría los pueblos más escondidos del Estado, Pablo
Caballero se dirigía a la multitud que le oía : Los militares de la revolución,
pasaron de campesinos y desposeídos como ustedes, a convertirse en aprovechados
generalotes que se inventan grandes glorias para sustituir a la antigua casta
gobernante que nos esclavizaba. Tantos muertos, tanto sacrificio, sólo ha
servido para cambiar de tiranos. Sin gastar más pólvora que la de sus
infiernitos, los nuevos vivales despanzurran todos los ideales de la lucha.
Ridículos, ladrones, asesinos, la nueva clase política ya hizo su
"familia", su mafia, y quieren que los aguantemos para siempre, pero
eso no se va a poder. Aspaventoso y atrabancado, Pablo mezclaba los conceptos
del enciclopedismo francés, todavía de moda, con los novedosos tratados de la
dialéctica alemana y los aplicaba a la realidad del momento. Para estar seguro
de que lo entendieran, esperaba a que Vinicio Tuyub, su mozo, tradujera el
discurso a la lengua que más dominaba su público. Vinicio, a su vez, le ponía
de su cosecha el aderezo con que el mensaje llegaba vibrante y motivador a los
concurrentes al mitin. Porque antes de que dejemos que nos sigan arrebatando la
victoria que se logró con tanto esfuerzo, aquí volverá a correr sangre..."
Pobre, y su sangre fue la única que entintó
la carretera en la que lo sorprendieron una tarde, cuando regresaba al pueblo.
Dicen que lo estuvieron siguiendo después del mitin y esperaron a que se parara
a orinar para caerles encima a él y a su Sancho Panza.
¿Agarraron a los asesinos?
¿Quién los iba a agarrar?, si fueron los
mismos bandidos de la policía que manejaba aquel Mukul y que es el ídolo de
este viejo porque lo ocupaban para sus fechorías.
No seas ignorante y calumniosa mujer. Nunca
se supo quienes fueron y hubo muchos sospechosos. El maestrito les tiraba a
todos, por eso hay que reconocer que lo querían los indios. Pero era muy
ingenuo. En vez de ponerse bien arriba se quiso lanzar sólo y ya vez lo que le
pasó. En cambio Fidencio sabía caer bien y acuérdate qué campañas, o también me
vas a negar lo de las campañas, eh, me lo vas a negar...
"La plaza reventaba de bandas y
papelitos de china recortados como para una posada. Desde temprano se habían
instalado, en quioscos de madera que ostentaban por todas partes los colores
del Partido y la foto del Candidato, puestos de fritangas y aguardiente. El
Palacio Municipal, daba en su balcón, desde una falda alusiva, el recibimiento
al héroe de la Patria. Los pitos y tamborazos de las bandas competían en
efusividad para enrarecer el sacrificado ambiente provincial del pueblo. De
repente, entre gritos anunciatorios, emergía por la única calle pavimentada que
conducía a la plaza, la abigarrada comitiva, a cuyo frente se veía a Fidencio Mukul,
de punta en blanco, como si respetara la alba acepción de la palabra candidato.
Flanqueado por la reina de belleza local, en traje típico, y por las
Autoridades constituidas, Fidencio, los brazos en alto, el ceño fruncido y la
sonrisa suficiente, como aparecía en todos los retratos que lo rodeaban, fue
conducido hasta el balcón que le daba la bienvenida oficial y desde ahí,
entrecortado, con la voz engolada y el gesto emocionado se dirigió a la
concurrencia
“agradeciéndoles que
estén aquí, ustedes, los de nuestra raza, nuestra raza que ya nunca más será
pisoteada, porque para eso hicimos la revolución y la ganamos, le pese a quien
le pese. Sí compañeros, porque no se trata nada más de venirles a hablar de
cosas que ni ustedes ni nosotros sabemos que quieran decir. Son hechos,
compañeros, hechos, los que cuentan. Quién les organiza una fiesta como ésta.
Quién les ha hecho dueños de sus tierras para que ya no estén de mendigos de
los ricos. Quién les trae escuela, hospital y a un indio como ustedes para que
sea su Diputado. La Revolución, compañeros, la Revolución y el Partido que son
lo mismo. Aquí, desde este pueblo, cuna de hombres ilustres, yo les prometo que
si votan por mí tendrán todo lo que aún no tienen y más. Se los prometo por la
memoria de ese luchador social, identificado con las causas de la Revolución,
que fue Pablo Caballero. Pablito, mi amigo, se sacrificó por ustedes, pero aquí
va a tener su estatua y se va a hacer lo que el decía, va por mi cuenta. A sus
asesinos los vamos a agarrar y se van a pudrir en la cárcel. Yo les prometo..."
Hijo, ¿ya fuiste por el periódico de hoy?
¿Para qué, abuelo? ¿Para qué?
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