martes, 8 de julio de 2008

HEBDOMADARIO

HEBDOMADARIO


   Campañas las de mi tiempo hijito...

    El abuelo entorna los ojos para ajustar el diafragma de su memoria.

   La primera que me acuerdo, en mi pueblo, fue cuando sólo habían tres coches de alquiler; el mío, el de tu tío Carlos y el del Guanaco...

   El Guanaco era tu peluquero papá.

   ¿El peluquero? Bueno, algo así, al rato me acuerdo bien. Y se preparaba la llegada del candidato desde tres días antes.  Se alistaban los restoranes, el cura, el alcalde y el maestro, las fuerzas vivas como les decían. Claro, nosotros los transportistas, con las charchinas en su punto y de relux. Se organizaba la feria, el palenque, la corrida y, si había tiempo, peleas de box...

   "Kid Barato se trepaba los calzones con las manos enguantadas. Torpemente embadurnado de vaselina, sobre los moretones que comenzaban a hincharse, apenas veía y poco podía hacer para parar los cansados golpes de su rival que, diez años y veinte kilos mayor, perdía la ventaja de su potencia, disminuida por la edad y el peso. Pero Kid Barato no iba a tener tiempo de revertir las condiciones del pleito. Detrás de un débil pero bien colocado gancho, a lo que le quedaba de hígado, se fue de bruces contra la orinada lona del cuadrángulo encordado en el que se metió..."

   ...porque me empujó el condenado turco Ardif que desde esa época ya sacaba dinero hasta de las piedras.

   La pelea no fue contra el turco, viejo, el turco te pegó en un baile.

   Bueno, si yo te lo conté, cómo lo vas a saber tu mejor, a ver. Pero lo que te estaba diciendo era de la campaña de don Fidencio Mukul, que se hizo célebre porque fue el primer indio de la Revolución que iba a llegar a Diputado. Indio y requeteindio, de los que cuando decían má...

   Y a poco no todos eran indios en el pueblo.

   ¿Qué te pasa? ¿Cómo vas a comparar a nuestra familia? Tu bisabuelo fue hacendado ¿No has visto las fotos? Sólo porque se murió de repente y mi mamá estaba muy joven y sus hijos éramos unos niños, no hubo quién nos representara y todo se le quedó a la primera camada del viejo...

    Que ni les dió el apellido, dormita la abuela.

    Pero nos heredó la clase, defiende abochornada la tía Alicia, violando su inmutabilidad por primera vez en la semana.


   Y mientras vivió,  fuimos los niños ricos del pueblo, invitados de honor a todas las fiestas, sobre todo la de la Guadalupana, que era la patrona...

   "El emblema mal pintado y peor dibujado -con una clara y extraña tendencia a la izquierda- encabezaba la procesión. Los monótonos cantos terminaban en el centro de la casa grande, donde la señora de la hacienda había terminado de preparar los festejos. Lucidos mestizos, de punta en blanco y con las alpargatas nuevas. Las mujeres, con el terno multicolor de hilo contado y los rosarios de coral o filigrana. Todos eran esperados en las largas mesas colmadas de comidas típicas, tragos baratos y dulces de la región. Para la  diversión general se había trasladado el tronco con cebo que retaba la agilidad de los jóvenes y el mínimo coso portátil esperaba a los espontáneos para la charlotada. La misma banda de artistas improvisados, que festejaba los revolcones de la parodia taurina con una poco reconocible Macarena, se instalaría después en endebles templetes para amenizar la velada nocturna con los ritmos más populares del momento. Si las tarimas - o los músicos, de tomados- no se venían abajo antes, el cuadro tradicional vería su fin con las primeras luces de la amanecida, cuando los más crudos terminaban de retirarse a sus pobres viviendas, después de festejar a la Virgen."

   ...Y que alguien me niegue que en esa época no se comía y bebía como debe ser y se sabía festejar.

   La abuela dice que eran puras borracheras.

   ¿Y como se iba uno a divertir? Pero no me sigas distrayendo que se me olvida el cuento. Te decía que entonces ni se hablaba de oposición. Todo era el Partido, lo que naturalmente era mejor porque a esa pobre gente que está acostumbrada a que le manden, qué le vas a ir a decir de democracias y de sufragios y de no se cuantos inventos de ahora. Entonces nos decían: Ya se decidió que fulanito va a ser el diputado, y se acabó. Ni se gastaba dinero de más en a ver quién va a ser ni tenían que llegar tantos tipos que después ni los vuelves a ver y sólo están buscando su tajada para callarse.

   Pero tu me dijiste que Fidencio Mukul tuvo que imponerse a los que no lo querían.

   Ah, en el mismo Partido. Entonces el más abusado ganaba la candidatura y no había opositor porque por los muertos no se vota.

  
      "Usando como tribuna la cama del carrito de mulas conque recorría los pueblos más escondidos del Estado, Pablo Caballero se dirigía a la multitud que le oía : Los militares de la revolución, pasaron de campesinos y desposeídos como ustedes, a convertirse en aprovechados generalotes que se inventan grandes glorias para sustituir a la antigua casta gobernante que nos esclavizaba. Tantos muertos, tanto sacrificio, sólo ha servido para cambiar de tiranos. Sin gastar más pólvora que la de sus infiernitos, los nuevos vivales despanzurran todos los ideales de la lucha. Ridículos, ladrones, asesinos, la nueva clase política ya hizo su "familia", su mafia, y quieren que los aguantemos para siempre, pero eso no se va a poder. Aspaventoso y atrabancado, Pablo mezclaba los conceptos del enciclopedismo francés, todavía de moda, con los novedosos tratados de la dialéctica alemana y los aplicaba a la realidad del momento. Para estar seguro de que lo entendieran, esperaba a que Vinicio Tuyub, su mozo, tradujera el discurso a la lengua que más dominaba su público. Vinicio, a su vez, le ponía de su cosecha el aderezo con que el mensaje llegaba vibrante y motivador a los concurrentes al mitin. Porque antes de que dejemos que nos sigan arrebatando la victoria que se logró con tanto esfuerzo, aquí volverá a correr sangre..."

   Pobre, y su sangre fue la única que entintó la carretera en la que lo sorprendieron una tarde, cuando regresaba al pueblo. Dicen que lo estuvieron siguiendo después del mitin y esperaron a que se parara a orinar para caerles encima a él y a su Sancho Panza.

   ¿Agarraron a los asesinos?

   ¿Quién los iba a agarrar?, si fueron los mismos bandidos de la policía que manejaba aquel Mukul y que es el ídolo de este viejo porque lo ocupaban para sus fechorías.

  No seas ignorante y calumniosa mujer. Nunca se supo quienes fueron y hubo muchos sospechosos. El maestrito les tiraba a todos, por eso hay que reconocer que lo querían los indios. Pero era muy ingenuo. En vez de ponerse bien arriba se quiso lanzar sólo y ya vez lo que le pasó. En cambio Fidencio sabía caer bien y acuérdate qué campañas, o también me vas a negar lo de las campañas, eh, me lo vas a negar...

   "La plaza reventaba de bandas y papelitos de china recortados como para una posada. Desde temprano se habían instalado, en quioscos de madera que ostentaban por todas partes los colores del Partido y la foto del Candidato, puestos de fritangas y aguardiente. El Palacio Municipal, daba en su balcón, desde una falda alusiva, el recibimiento al héroe de la Patria. Los pitos y tamborazos de las bandas competían en efusividad para enrarecer el sacrificado ambiente provincial del pueblo. De repente, entre gritos anunciatorios, emergía por la única calle pavimentada que conducía a la plaza, la abigarrada comitiva, a cuyo frente se veía a Fidencio Mukul, de punta en blanco, como si respetara la alba acepción de la palabra candidato. Flanqueado por la reina de belleza local, en traje típico, y por las Autoridades constituidas, Fidencio, los brazos en alto, el ceño fruncido y la sonrisa suficiente, como aparecía en todos los retratos que lo rodeaban, fue conducido hasta el balcón que le daba la bienvenida oficial y desde ahí, entrecortado, con la voz engolada y el gesto emocionado se dirigió a la concurrencia 
“agradeciéndoles que estén aquí, ustedes, los de nuestra raza, nuestra raza que ya nunca más será pisoteada, porque para eso hicimos la revolución y la ganamos, le pese a quien le pese. Sí compañeros, porque no se trata nada más de venirles a hablar de cosas que ni ustedes ni nosotros sabemos que quieran decir. Son hechos, compañeros, hechos, los que cuentan. Quién les organiza una fiesta como ésta. Quién les ha hecho dueños de sus tierras para que ya no estén de mendigos de los ricos. Quién les trae escuela, hospital y a un indio como ustedes para que sea su Diputado. La Revolución, compañeros, la Revolución y el Partido que son lo mismo. Aquí, desde este pueblo, cuna de hombres ilustres, yo les prometo que si votan por mí tendrán todo lo que aún no tienen y más. Se los prometo por la memoria de ese luchador social, identificado con las causas de la Revolución, que fue Pablo Caballero. Pablito, mi amigo, se sacrificó por ustedes, pero aquí va a tener su estatua y se va a hacer lo que el decía, va por mi cuenta. A sus asesinos los vamos a agarrar y se van a pudrir en la cárcel. Yo les prometo..."


   Hijo, ¿ya fuiste por el periódico de hoy?


   ¿Para qué, abuelo? ¿Para qué?    

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