martes, 8 de julio de 2008

YA NO SOMOS HÉROES

YA NO SOMOS HEROES

Para Eric


Cruzó (como) una alborada en el horizonte de su niñez y se asomó al postigo de la adolescencia.
-Y se hizo la luz.

Las formas de las cosas se desdibujaron en la polémica de las horas vacías, donde se abreva la grandiosa información de la vida, preñada de sueños y delitos. Y se concentró en el abochornamiento de un mediodía la proteína del saber, la ciencia del recreo, la cátedra de la molicie. Ahí, donde se aprende que somos todos coincidencias en un cuento, se enfrentaron los antes y los ahoras tan poderosos y salimos con la herrumbre de las armaduras en un lamentable estado.

Y se evaporaron las largas compañías frente al pasado, inundadas de todas las cargas de agosto, porque ya no le recaudaban a su realidad. Vagos, como los habitantes de aquellos juegos frente al mar, se fueron revelando los fenómenos de una edad que llegó como un discurso de bienvenida. Y fácilmente, como los olvidos de la lluvia, se deslizaron las amarras de aquel barco que capitaneamos alguna vez, destrozado el pendón de la calavera.

Alguien nos dijo que amar no es sencillo, que requiere del polvo de la prudencia y la piedra de la voluntad. Pero no suena ninguna campana cuando el cariño y la rutina se intersectan y uno se queda solo, contemplando fotos gastadas.

Para Eric, sin que contaran los arrullos y las proezas, desaparecieron del hogar y de sus juegos los héroes que fuimos y delante de nuestros mágicos poderes se presentaron las gorduras y los males olores que nos contaminaron la maravilla.

Es un buen chico, todavía nos ve con conmiseración, como fingiendo que cree que recuperaremos la aureola y detendremos al tiempo y rescataremos la caída. Sonríe, con el mismo suave paso con que nos mandó al caño junto a Supermán y King Kong.

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